Hace unos días he podido disfrutar con mi novia de la compañía de mis padres y de paso enseñarles la ciudad donde vivo actualmente, Murcia.
La visita de mis padres es igual a dar paseos y paseos, les encanta caminar. Por ello hemos disfrutado de largos paseos en esta ciudad tranquila para vivir y con un buen clima. Como todo buen paseo, tiene que ser sin estrés, de modo que mejor que pasear por las calles de Murcia, donde se respira un ambiente tranquilo en general, sin estrés. Uno se fija en la gente donde va por la calle andando tranquilamente viendo escaparates en horas que en otras ciudades irían nerviosos por llegar tarde al trabajo. Sin embargo aquí uno va al trabajo andando, en bici,… eso sí el calor te da una tregua.
En esos días pudimos disfrutar del patrimonio monumental e histórico de la ciudad, como la Catedral, el edificio más emblemático de la ciudad y también darnos un respiro tomándonos unos helados en pleno casco antiguo, concretamente en la plaza del Cardenal Belluga.
Nos llamó la atención la fachada del Casino, con un interior que aúna diferentes estilos, desde un patio árabe inspirado en los salones reales de La Alhambra y en los Reales Alcázares de Sevilla, pasando por un patio romano-pompeyano.
En cuanto a la gastronomía, pues le invitamos a conocer uno de mis sitios favoritos para tapear, la Cervecería El Pulpito en la Plaza de las Flores, donde no podía faltar una buena conservación familiar.
Aprovechando la visita fuimos a conocer Cartagena, decir que vimos poco. El centro, el Anfiteatro, el puerto y el Palacio Consistorial pero me quedo con la hora de la comida, donde comimos (no recuerdo el nombre del restaurante) en una especie de terraza invernadero que si uno cierra los ojos parece que está comiendo en pleno desierto del Sahara. En fin, un momento de risas que al final es lo que cuenta.
Foto: David Delgado
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